Así titulé una carta que recién le hice a mi madre, luego de llevarla a una cita médica. La introduje en su carterita , casi que ha escondidas y no tuve el suficiente valor para dársela en su propia mano. La madrugada en que la redacté , no tuve reparo en hace saber en ella lo que realmente pensaba y que me mortificaba y me había quitado el sueño esa noche. Y hoy, al pretender entregarla , no sentí el valor suficiente. Escribí mis verdades. Esta vez en un tono mas firme y con sentimientos en off. Verdades crudas, con nombres , lugares y tiempos de realización, para generar en mi madre mayor credibilidad de mi posición de hijo dolido. Por situaciones que solo son conocidas en su totalidad por el Creador del Universo. Mi madre, hoy de noventa y seis años, en casi perfecto estado de lucidez y escuchando mejor luego de las revisiones médicas de hoy, permitió que mi única hermana y mayor que yo, viuda de 70 años, pensionada y quien durante toda su vida adulta ha visto con desdén a su progenitora, hoy luego de una larga ausencia, llega al albergue en que la viejita permanece a hacerle comentarios sin fundamentos , muy alejados de la verdad y logra crear un ambiente de maledicencia y desasociego y que luego de su retiro del lugar deja tristeza y lágrimas , en ese adulto mayor que trata de sobrevivir en su nuevo estado en un lugar que no es su casa y en el que deberá permanecer, sino cambias las cosas hasta su muerte. Mis hermanos -dos- hombre y mujer, se alejaron de su madre uno, hace cerca de veintiún años sin justificación alguna razonable y ella con ausencias hasta de cuatro años y alternancias de cuatro y seis meses últimamente, sin siquiera realizar una llamada telefónica o visitarla cuando todavía podía en su casa de habitación y en donde era protegida por mi persona y una servidora doméstica, que nunca fue la misma por mucho tiempo y había que lidiar para entrenarlas en la cosas de la casa y en la atención de mi madre enfermera retirada ( quien fue de muy difícil trato ). Hoy mis hermanos reclaman derechos y posesiones que nunca como hijos supieron ganarse. Mi madre los añoró , los lloró , los soñó y hace apenas unos seis meses, durante una crisis provocada por su dolencia crónica , en sus alucinaciones los veía y los sentía durmiendo junto a ella, como cuando eran pequeños. Se estrujaba para acomodarlos en su cama individual en donde sorteaba su pena y poco dormía y se trasnochaba cobijándolos. Y ya en la mañana preguntaba << adonde estaban >> Durante algún tiempo y mientras le sanaba una pequeña infección ,alucinó y pretendío a sus niños. No fue sino hasta que luego de dos caídas de su cama , tuve que tomar la durísima decisión de buscarle un albergue , para que fuera atendida con mejores condiciones. Y hoy, que se halla estable o bastante estable , aparece la personificación de un demonio, tratando de alterar a una alma que trata de reconciliarse con su Dios y preparar su salida de esta vida. De mi hermano no hago comentarios. Hay que hacer día a día buenos esfuerzos para ser feliz , atender las situaciones que llegan , sin perder la paz y continuar con esa sensación de alegría que vivifica el cuerpo y mejora el alma. Gracias, gracias, gracias.
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