domingo, 7 de septiembre de 2014

Un empate, da la vida.

Han pasado algo menos  de dos meses y ya me atrevo a soltar algunos pensamientos acerca de la vida y la muerte de mi madre. Ella , logró sus metas profesionales , disfrutó plenamente de su trabajo, fue exigente, comedida en sus gastos , amorosa  a su modo, como ama de casa un ejemplo a seguir, como esposa se le habría de preguntar a mi fallecido padre, y como madre protectora, sencilla , de buen verbo, muy bien educada, su roce social la hizo adelantarse a su época y preveer  el futuro de sus tres hijos. Facilitó en todo y sobretodo económicamente  la atención a su vejez y ancianidad. Casi todo lo calculado para no generar mayores conflictos a sus hijos en esa larguísima vida ( noventa y siete años). Muchos fueron los esfuerzos físicos para atenderla y pocos los económicos para dejarla en tierra firme. Murió realmente acompañada como quería, pero no por sus hijos, sino en un ambiente de hospital , como ella sirvió en vida y ayudó a vivir y a  morir a muchos en salas de obstetricia , emergencias y salones del Hospital San Juan de Dios donde laboró durante treinta y ocho años. Es  la semblanza de una mujer luchadora como muchas y quien durante sus últimas tres décadas se entregó a su Dios, que la protegió, la consoló y le dio el apoyo que solicitaba en los momentos duros de la vejez.
Hoy rindo homenaje a esa tesonera mujer a quien le reconozco sus grandes virtudes y de quien aprendí para  mejorar mi existencia, al permitirme la vida observar en ella también, algunas prácticas que por la vía de la costumbre y la convivencia apliqué a diario y que viejo descubrí  me disgustaban.  Debía desecharlas, para llevar a cabo un cambio en mi proceso durante este transitar existencial. La disfruté con intensidad, también me enojé y hasta la culpé, pero no la abandoné. La acompañé hasta la muerte. Escribo con nudo en la garganta, pero con la conciencia tranquila  honrado de haberme comportado como lo hice . Ella en paz y Yo en paz quedamos empatados.... Abrazo todo lo que el Universo me da.